Soltar el control y disfrutar el verano
¿Quién no ha tenido esa amarga sensación del “no llego a nada”? Que se ponga de pie para darle un aplauso.
¡Ole por ti!
La verdad es que para la gran mayoría de madres trabajadoras, el “no llego a nada” es una “enfermedad” bastante común, un mal que finalmente se traduce en frustración, ira, tristeza… que nos lleva a padecer estrés crónico.
Yo tuve una época que vivía a mil por hora, me levantaba, arreglaba a los niños, tenía ayuda, pero es que ni así daba abasto.
Me arreglaba, los dejaba en el cole, corría a trabajar, ahí sin parar, comía en mi sitio, seguía trabajando, reuniones, cliente, salía a las 8 de la tarde como pronto, en lo que llegaba a casa casi las 9. Ahí baños, cenas, cama y así de lunes a viernes.
¡Bueno! Y eso que no cuento los días en que tenía reunión del cole, festival, fiesta de disfraces, talleres (de esos a los que van los padres), tutoría o pediatra.
Cuando al día a día sumaba cualquiera de esas actividades, moría porque encima tenía que ir corriendo a media mañana o tarde al cole o dónde fuera para luego volver a trabajar a la oficina.
Así que por la noche, agotada, sin paciencia, después de meterlos en la cama, algo que estaba deseando desde el momento en el que ponía un pie en casa, me lamentaba pensando: «¡Si es que no llego a nada!»
Me recreaba en mi propia frustración mientras me lamía las heridas. Lo que me pasaba es que lo mío, lo mío era aferrarme a mi exigencia y no soltar el control.
Yo pensaba que lo único que necesitaba era cambiar de trabajo, reinventarme para poder vivir tranquila, pero en el camino aprendí que primero tenía que soltar mucho para poder ser la persona que verdaderamente fluía.
Si, es verdad que desde que cambié vivo mucho mejor, sin embargo, he tenido que aprender realmente a soltar el control que era uno de mis principales obstáculos para vivir la vida que verdaderamente quiero.
Hoy comparto los principales aprendizajes que tuve que hacer para soltar el control, vivir mejor y empezar realmente a disfrutar de mi vida.
Espero que estos aprendizajes los pongas en práctica y te relajes, desde la liviandad, sin exigencias ni perfeccionismos.